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Mostrando entradas de febrero, 2014

Doña Ignacia y su destino

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Ignacia: joven y bonita, de buen cuerpo –muy agraciada- tenía un defecto en especial: era infeliz. Teníamos tres años, dos meses y dos días, recuerdo que apenas éramos dos chiquillos incipientes de la vida dura, aún pensando en qué carrera íbamos a tomar con mucha inseguridad, desistiendo a las áreas más odiosas de nuestras vidas. Ignacia: 17 años, decidida, atrevida, inteligente. Yo: Mario Arlequín, deseoso de aventurar como ella, de tener la experiencia que ella tenía en ese entonces... a veces envidiaba su vida, sus padres, su buen trato con la sociedad... pero ella detestaba esa vida. Un día escuché algo que no deseé escuchar jamás... algo que hubiera querido que no pasara nunca... Estando yo con ella, sentados en la orilla del mar, Ignacia me toma de la mano, y luego de un beso apasionado me dice: - Tenemos ya tres años... es increíble. - Así es... y no me arrepiento de nada. - Sin embargo... Ignacia se puso de pie, y dándome la espalda continuó: - No soporto mi vida sin ti, Mario...

Déjala

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Ese temita tuyo me ha vuelto loca desde que nos conocimos.  Primeramente porque dices que la amas y luego me besas, segundo, porque siempre te he pedido que la dejes, y estás ahí, como un perro faldero, andando tras sus sobras. Sabes que te he podido dar todo y sin embargo buscas estar a su lado, la odio, la detesto, tú te excusas diciéndome que tienen más de 4 años de relación, que no puedes dejarla, que es imposible porque ella puede hacerse algo, se volvería loca, yo me río de tu ocurrencia… ella está bien enterada que tú me haces el amor por las noches, y que vienes a su casa por las mañanas. Tampoco las mujeres somos tontas, o eso era lo que pensabas hasta que ella te lo encaró, desmanteló tu situación cuando te pidió la verdad, encima tuviste la desfachatez de contarme que ella te había llorado, que hicieron el amor, que después de eso había renunciado a ti con una carta, ¿entonces por qué mierda sigues sus pasos si ella ya no quiere nada mas contigo? Déjala. Por favo...