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Mostrando entradas de diciembre, 2013

Doña Ignacia y su destino

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Ignacia: joven y bonita, de buen cuerpo –muy agraciada- tenía un defecto en especial: era infeliz. Teníamos tres años, dos meses y dos días, recuerdo que apenas éramos dos chiquillos incipientes de la vida dura, aún pensando en qué carrera íbamos a tomar con mucha inseguridad, desistiendo a las áreas más odiosas de nuestras vidas. Ignacia: 17 años, decidida, atrevida, inteligente. Yo: Mario Arlequín, deseoso de aventurar como ella, de tener la experiencia que ella tenía en ese entonces... a veces envidiaba su vida, sus padres, su buen trato con la sociedad... pero ella detestaba esa vida. Un día escuché algo que no deseé escuchar jamás... algo que hubiera querido que no pasara nunca... Estando yo con ella, sentados en la orilla del mar, Ignacia me toma de la mano, y luego de un beso apasionado me dice: - Tenemos ya tres años... es increíble. - Así es... y no me arrepiento de nada. - Sin embargo... Ignacia se puso de pie, y dándome la espalda continuó: - No soporto mi vida sin ti, Mario...

El día que nos amamos IV

*** Y Ruth respondió: No me ruegues que te deje, y que me aparte de ti; porque a dondequiera que tú vayas, iré yo; y dondequiera que vivas, viviré. Tu pueblo   será   mi pueblo, y tu Dios   será   mi Dios. ¿Buscas señales? Yo también. Por ello me despido de ti. Aunque te amé, debo cerrar ciclos, y el nuestro no fue el adecuado. Mi libertad estará en el amor, en la inspiración. Conspirando con el viento para volver a abrazarte en sueños… Vuelvo a nacer en cada risa, en cada palabra… Ahora sé lo que es el amor. Es esta despedida. Me marcho, no de este mundo, si no de esta relación. Te dejo todo, te lo regalo todo, hasta los buenos momentos. Te perdono, te bendigo, te amo, te respeto. Fui tu amiga, tu amante, tu confidente, tu madre, tu hermana, tu consejera, tu esposa. Estoy aquí, vivo por mí. Me despido con elegancia, como la mujer que soy. Tú alimentaste mis sueños, escuchaste mis anhelos, amaste mis quebrantos. Te amo como lo hermoso que fuiste, y a...

El día que nos amamos III

*** Pienso que tu y yo nos vemos tan ideal   Que cuando te saludo empiezo a temblar   Tengo un deseo de siempre estar junto ati   Tengo ganas de sentir   porque eres todo loque yo queria encontrar   porque eres la niñita que me pone a suspirar   estoy pensando en ti   en cada amanecer   y quiero hacerte comprender   que nunca te voy a dejar de querer   dame la oportunidad   no te fallare   te juro te juro   que note fallare   no se que esta pasando no me estoy entendiendo   solo se que por ti estoy muriendo   enloqueciendo   Que soy muy cobarde eso lo acepto   no puedo decir que no enfrente nada perfecto   tu voz tu boquita me llevo un mundo lleno de calma   Eres la que calma y tranquiliza mi alma   yo soy el vaso y tu eres mi agua   te necesito como el espacio necesita las estrellas   (…) estoy expresando por medio d esta cancion   estoy su...

El día que nos amamos II

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*** "No es amor un fuego que se pueda ocultar en el alma, el que lo siente lo descubre en su voz, en sus ojos y hasta en el silencio" - Jean Baptiste Racine Tu sombra me persigue. ¿Cómo? sé que lo sabes. Aún observo tus fotos, sigo tu recuerdo en mi memoria, y me produce una sensación terrible, que deja tu ausencia. …Lo primero que entregué, fue la mirada. El calor de tus manos pasando por mi cuerpo, esa sensación de placer, calor, ardor, entrega, el que un día decidimos consumir por el simple hecho de estar anonadados uno con el otro. Entregué la mirada antes de entregar el cuerpo. … los ojos son las ventanas del alma… En ellos, había pureza y anhelo, el compromiso de quedarme contigo toda la vida. Recuerdo que planeamos esto varias veces, y nuestros intentos fueron en frustros… hasta que el tiempo nos dio la razón. …Y sucedió, en medio de la oscuridad, en donde imperaban las velas para poder apreciarnos en el silencio, la música que acompaña...

El día en que nos amamos I

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“Fue el tiempo que pasaste con tu rosa lo que la hizo tan importante...” -Antoine de Saint-Exupéry (Le Petit Prince) *** Tu sombra me persigue. Me siento la Wendy en la historia de Peter Pan, buscando coser amablemente lo que dejaste… Esos hoyos – golpes - del pasado con los que venías ya de fábrica… y en este caso me ofrecí a ser tu costurera. Recuerdo tu sonrisa infantil, tus ganas de vivir la vida, tu picardía, tu timidez… esa que me llenaba de ternura el alma… tus ojos brillosos cual niño enamorado. Tus gestos blandos. Con el tiempo comencé a entender que algún día acabaría esa etapa de tu vida, y no estuve alerta en sus primeras señales. Erré. Quizás hubiera sido más cuidadosa, más cautelosa, menos agresiva… Tú entraste en el peor momento de mi vida. Es cierto. No estoy aquí para describir mis momentos inoportunos, pero gracias a ella fui conociendo todo lo que ahora sé sobre madurez. Yo era una chiquilla con 18 años, recientemente cumplidos, sin ningún senti...