Doña Ignacia y su destino

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Ignacia: joven y bonita, de buen cuerpo –muy agraciada- tenía un defecto en especial: era infeliz. Teníamos tres años, dos meses y dos días, recuerdo que apenas éramos dos chiquillos incipientes de la vida dura, aún pensando en qué carrera íbamos a tomar con mucha inseguridad, desistiendo a las áreas más odiosas de nuestras vidas. Ignacia: 17 años, decidida, atrevida, inteligente. Yo: Mario Arlequín, deseoso de aventurar como ella, de tener la experiencia que ella tenía en ese entonces... a veces envidiaba su vida, sus padres, su buen trato con la sociedad... pero ella detestaba esa vida. Un día escuché algo que no deseé escuchar jamás... algo que hubiera querido que no pasara nunca... Estando yo con ella, sentados en la orilla del mar, Ignacia me toma de la mano, y luego de un beso apasionado me dice: - Tenemos ya tres años... es increíble. - Así es... y no me arrepiento de nada. - Sin embargo... Ignacia se puso de pie, y dándome la espalda continuó: - No soporto mi vida sin ti, Mario...

El día en que nos amamos I



“Fue el tiempo que pasaste con tu rosa lo que la hizo tan importante...” -Antoine de Saint-Exupéry (Le Petit Prince)



***
Tu sombra me persigue. Me siento la Wendy en la historia de Peter Pan, buscando coser amablemente lo que dejaste… Esos hoyos – golpes - del pasado con los que venías ya de fábrica… y en este caso me ofrecí a ser tu costurera.
Recuerdo tu sonrisa infantil, tus ganas de vivir la vida, tu picardía, tu timidez… esa que me llenaba de ternura el alma… tus ojos brillosos cual niño enamorado. Tus gestos blandos.
Con el tiempo comencé a entender que algún día acabaría esa etapa de tu vida, y no estuve alerta en sus primeras señales. Erré. Quizás hubiera sido más cuidadosa, más cautelosa, menos agresiva…
Tú entraste en el peor momento de mi vida. Es cierto. No estoy aquí para describir mis momentos inoportunos, pero gracias a ella fui conociendo todo lo que ahora sé sobre madurez. Yo era una chiquilla con 18 años, recientemente cumplidos, sin ningún sentimiento de aprehensión, pero con una fuerte sensación de quererlo cambiar todo. Empírica, con desparpajo. Era risueña, soñadora, segura de mí misma, pero no apasionada. Contigo aprendí a enamorarme de cada cosa, de mi carrera, de mi trabajo, de todo lo que hacía. Sí, suena obsesivo, tal vez patético saber que cada cosa me las tomo a pecho, pero es la verdad.
Cuando tú llegaste a mi vida éramos sólo 3: mi mamá, yo y mi abuelita. Sí, también tres seres más como mi hermana, su esposo y Celestte, pero ellos no intervenían tanto. Recuerdo la primera vez que mi mamá nos sorprendió en el parque, antes de irme a trabajar a la radio… fue espectacular.
Con la llegada de mi papá, mi situación empeoró: me puse más impulsiva y demasiado insoportable…
…eres mi primera relación duradera.

Prometo no llorar de Edson, o más reconocido en su mundo de trovadores en los suburbios como No Recomendable, me hizo comprender. A los 15 mi hermana lo ponía como grabadora descompuesta, nunca me gustó la trova hasta que entendí su significado, ahora lo pongo porque entiendo la letra… y es entonces cuando recuerdo que estuviste a mi lado y ahora te has ido, pero prometo no llorar para no caer en lo mismo… las lágrimas son sinónimo de pureza y de manipulación, eso fue lo que también comprendí con el tiempo.

Me puse a pensar como juega el color de tu piel en mi piel 
Y quize encontrar la manera de verte mi amor 
No la halle... ! 
Y si te vas... vete conmigo 
Prometo no storbar 
Si es el destino k te alejes... 
Pues sera... lo k Dios kiera 

Prometo no iorar... 
Prometo no iorar... ! 

Hoy me puse a observar el espacio vacío 
Que sta si no stas 
Tus manos, tu aroma, tabaco, tu cuello, tu amor y tu paz... ! 
y el tiempo va calando hondo 
Nosé si me amaras 
Despues de todo ya he vivido en soledad 
Y no es muy grata... ! 

Prometo no iorar 
Prometo no iorar... ! 

Y si te vas... vete conmigo 
Prometo no storbar 
Si es el destino k te alejes... 
Pues sera... lo k Dios kiera 

Prometo no iorar 
Prometo no iorar... ! 

Hoy me puse a pensar como juega el color de tu piel en mi piel... !
Ese día, cuando pensé que todo había acabado, te arropé en tu cama con la esperanza de sellar maravillosamente lo que tuvimos. No esperaba que vinieras a buscarme, mi corazón ya se había quedado en tu habitación, mis lágrimas, mis recuerdos en tus manos – esas tus cobijas regodeantes –… todo eso lo dejé ese 26 de octubre… con esa canción. Escuchándola lentamente, salí de tu cuarto y mis dedos rozaban tus paredes, despidiéndome del color, del olor de tu casa, de las barandas en las que siempre me aferraba para no caerme o para jugar… de tus gradas, cómplices de nuestras noches prohibidas, las que un día sintieron mis pies descalzos por la madrugada. De tus ventanas, de tu puerta efímera.
…ese día lo dejé todo en tu cuarto.
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