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"No es amor un fuego que se pueda ocultar en el alma, el que lo
siente lo descubre en su voz, en sus ojos y hasta en el silencio" - Jean Baptiste
Racine
Tu sombra me persigue. ¿Cómo? sé que lo sabes. Aún observo tus fotos,
sigo tu recuerdo en mi memoria, y me produce una sensación terrible, que deja
tu ausencia.
…Lo primero que entregué,
fue la mirada.
El calor de tus manos pasando por mi cuerpo, esa
sensación de placer, calor, ardor, entrega, el que un día decidimos consumir
por el simple hecho de estar anonadados uno con el otro.
Entregué
la mirada antes de entregar el cuerpo.
… los ojos son las ventanas del alma…
En
ellos, había pureza y anhelo, el compromiso de quedarme contigo toda la vida.
Recuerdo
que planeamos esto varias veces, y nuestros intentos fueron en frustros… hasta
que el tiempo nos dio la razón.
…Y
sucedió, en medio de la oscuridad, en donde imperaban las velas para poder
apreciarnos en el silencio, la música que acompañaba nuestra timidez. Me
acerqué lentamente a ti, con el babydoll turqueza también virgen, tú me
acariciaste, me depositaste lentamente en la cama, me besaste, me
contemplaste…. Yo me moría de miedo, sabía que iba a doler…
Ah,
te siento adentro… Una sensación de ardor con placer, delicioso, doloroso…
excitante, temeroso.
Desde
entonces hicimos el amor…
Hoy
te recuerdo y me siento sola, siento
frío, Quizás ahora es en vano decirte eso porque ya no obtendré el mismo
abrazo que antes nos daba calor. Ese beso enamorado después de nuestra primera
noche, ese “ahora eres mío” no volverá a repetirse en otra persona, porque
desde ese día fui diferente. Lo primero que entregué fue la mirada, y mi
ilusión de ser la reina de tu vida, de casarnos, de tener hijos, de que nuestro ángel algún día llegase como esa
primera vez al sentirnos. Desde ese día me enamoré más de ti, y su causa fue
tan noble que el tiempo permitió que hubieran más encuentros cálidos,
haciéndonos el amor a cualquier ritmo, de cualquier forma… aprendimos el uno al
otro, nos perfeccionamos para enamorarnos.
…lo
primero que entregué, fue la mirada.
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